Que conste que ella era mucho más habilidosa que yo, patucos, chales, colchas, cortinas, etc, etc, toda una vida y casi casi hasta el final haciendo labores magníficas, en fin, es algo que todos sabemos, todo tiene un principio y un final, y en este caso, la vida no es una excepción.
Alguien dijo que todos nacemos con una enfermedad mortal llamada vida.
Y aqui os dejo con su chal, que me acompaña, desde que me lo regaló hace unos inviernos, prácticamente todos los días, se le acaba de hacer un agujerillo que voy a tener que reparar rápidamente, lo malo que que está hecho de un punto que yo no se hacer y no me dio tiempo a aprender......Igual que en los viajes dicen que hay que dejar algo sin ver para el siguiente, en este caso, hay algo que aprender para la próxima vida....